domingo, 20 de noviembre de 2016

¿SE PUEDE FILOSOFAR CON NIÑOS?

"Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón."  Mario Benedetti

En muchas páginas de Filosofía he encontrado diversos comentarios en contra de trabajar Filosofía con Niños, entiendo que esto pudiera sonar imposible si vemos la filosofía como un cúmulo de teoriás y conocimientos por adquirir, pero si reconocemos a la filosofía como una forma de estar, mirar, y ser en el mundo, sentarse a escuchar y reflexionar de la vida con los niños se vuelve una experiencia filosofica mucho mas rica y profunda que la que pudiera tenerse con muchos adultos que "saben" mucho.
En mi experiencia estoy convencida de la capacidad de la infancia para percibir la realidad, esa que nos hemos empeñado en negar, de la que dudamos y al final decidimos darnos el lujo de creer que construimos, los niños sufren ante nuestra incapacidad como adultos de mirar y percibir, por otra parte, la lógica de los niños es sorprendente, y nuestra incongruencia los confunde terriblemente. Para trabajar con niños es importante asumir que son "personas completas", no seres incompletos que aun están en formación, si asumimos que su personalidad e identidad están ahí en ese instante ya hecha lista para surgir, nos podemos dar a la tarea de conocer y escuchar con interés y atención, y ser adultos que acompañen y que además tenemos mucho que aprender y sobre todo recordar.
Hace unos días tuve una disertación hermosa con mi hija de 10 años, ante reflexiones como el aborto, la diversidad sexual y la fe en Dios, siempre se asume que los niños son abiertos desde el punto de vista de la diversidad vista como lo contrario a lo que todos creen y aceptan, pero mi hija me dio una gran lección al hacerme ver que pueden haber niños que no estén de acuerdo con tener dos papás o dos mamás y desconcertada me preguntaba que pasaba con esos niños, "por que los niños tambien podemos pensar diferente, y habrá niños que piensen diferente y si quieran tener una mamá". y esto me hizo pensar mucho en mi propio concepto de diversidad y el que usualmente manejamos.
Una de las preguntas que le lanzo siempre a los niños cuando hago talleres de filosofía es como ven el mundo y son sorprendentes sus respuestas. y si nos vamos a temas como el divorcio y las relaciones de pareja sus experiencias son extremadamente ricas.
En una ocasión les pregunté si se puede ser felices aunque otros no lo sean y unos peques me contestaron: "Si se puede, nuestros papás se divorciaron, nosotros estamos tristes y ellos son felices".
Otra de las cosas mas importantes que he aprendido filosofando con niños es que los niños no se abren fácilmente, necesitan sentir una conexión especial, y estar en un ambiente de aceptación y apertura absoluta, si no la sienten simplemente no se expresarán, de ahí la importancia de la actitud del adulto y del ambiente, es en la relación con un niño que se pone a prueba la capacidad de mirar al otro y reconocerlo; y de como se da y construye un vínculo, necesario para la existencia y la autentica relación.
Yo disfruto sumergirme en sus mundos, en sus reflexiones, me siento una invitada sumamente dichosa cuando me permiten entrar, y en ese momento soy una niña y ellos son mis maestros.
Para analizar lo que expresan los niños no se necesita una preparación especial, se necesita apertura y una autentica disponibilidad del corazón.
Mariluz Barrera González.
Directora y Fundadora del Instituto Hypatia A.C. Y la Cafebreria El Gato de Alicia
Psicologa con Maestria en Filosofía y Certificacion Internacional en Prácticas Colaborativas.

Foto: Filosofando con niños en el Curso de Verano 2013.


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